Todos conocen los nenúfares. Pocos saben que Monet persiguió la luz por toda Europa, peleándose con cielos que no eran los suyos: los pinos de Bordighera, en la Riviera italiana, adonde fue en 1884 por tres semanas y se quedó casi tres meses; las rocas de Port-Goulphar; la aduana de Varengeville; Sandvika, en Noruega; el Palazzo Dario, en Venecia. Una colección de su afuera.